El día comenzaba para Javier, afuera una densa niebla no permitía ver más allá de cuatro metros. Un dolor de cabeza empezaba también a dar señales de que sería un mal día. Al salir de casa a las cinco con quince minutos, la madrugada del jueves, tres dias antes de terminar el 2023, Javier tomo dos cafiaspirinas para poder aguantar el dolor de cabeza que apenas iniciaba, pero iba incrementando a cada minuto, la niebla cubría cada calle de la ciudad, el dolor de cabeza bajaba a cubrir cada pensamiento de Javier, el materialista de los ojos grises. Salió de casa. La densa niebla agravaba sus afecciones respiratorias y le era cada vez más difícil moverse en la oscuridad de la madrugada. Se encaminó por la calle Rufino Tamayo, donde esperaba el camión que lo llevaría su empresa para pasar doce largas horas de turno laboral. El camino para tomar el camión iniciaba en la calle Salvador Dali, caminaba dos calles hasta llegar a la calle Pedro Coronel, donde se encaminaba con dirección al noreste (atravesando el parque Rufino Tamayo), hasta llegar a la Rufino, de ahí caminaba cuatro calles al sur hasta llegar ala Avenida Yepomera donde lo esperaba el camión. Al dar la primera vuelta se estremeció por el sonido de un barandal recorriéndose sobre su raíl. la niebla era más densa y el dolor de cabeza más fuerte. Avanzaba ahora por la Pedro Coronel y antes de llegar al parque (donde varios trabajadores se cruzaban y saludaban), no vio a nadie, bueno, algo normal, con la niebla de este jueves, el jueves de los inocentes. Dio los buenos días sin esperar respuesta. No la hubo. De momento. Casi al salir del parque se volvió a estremecer con el chirrido de un columpio sobre sus goznes y la herrumbrada cadena que lo sostenía. Al mismo tiempo de ese chirrido en su espalda, un frío aire le paso por la nuca con un susurrante buenos días. Giró sobre sus talones. Nada. Nadie. Siguió adelante con el viento gélido hasta llegar a la Rufino. - Buenos días-, volvió a escuchar ahora más claro. Esta vez no se estremeció. Simplemente devolvió el saludo. La niebla más densa el dolor de cabeza avanzaba, y la dificulta para respirar aumentaba a cada paso. -Buenos días, Kid- dijo la niebla desde ningún lado - ¿Quién eres?- quiso saber Javier desde los tiempos de la secundaria cuando iniciaba en las pandillas, quería que le dijeran así, Kid. El chico, asalto a varias personas en esa misma calle que ahora caminaba. Agazapado detrás de la última palmera antes de salir del parque, salía con una navaja de barbero. Una navaja grande y afilada cortando para después amenazar, robar y correr. -Hola Kid- volvió a decir la niebla desde todos lados. Desde ninguno. Al frente una navaja de barbero brillo entre la niebla. Era una navaja pero nueva, con mango de plástico. No de madera. -¿que chingados quieres, quién chingados eres?, cabrón, sal- pero no había nadie, nadie que pudiera ver, solo la densa niebla y el dolor de cabeza que casi podía verlo, más que sentirlo. Sintió un frío aire que entro por debajo a la altura del tendón de Aquiles en la pierna izquierda. La navaja ya no estaba frente a él, ahora tirada a un lado de su pierna y el frío entraba por un corte en el pantalón justo donde sentía el frío, la sangre corría por su pierna. - ¿ya no eres tan bravo ahora Kid? ¿Cuántos años pasaron, veinte? -¿qué putas quieres? - Todo Kid- ahora Kid reconocía la voz, la voz del Yesca. -Entonces se fue y regreso- Pensaba Kid -se fue cuando pensaba que habíamos terminado, el día que del susto la señora cayó y no se movía-. - No la matamos, Adrián- le dijo a la niebla, y el dolor de cabeza crecía casi podía tocarlo - solo se desmayó, éramos unos niños, pensamos que había muerto, pero no fue así- - No vengo por eso, Javis- susurraba Yezca, ahora una silueta frente a Javier - Siempre quisiste ser superior a mí- (no era cierto) - Al final de la semana tú te quedabas con lo mejor ¿Qué me dejabas a mí?- Ahora el frío entraba por el costado de su cuerpo, un corte limpio cortó la chamarra, sudadera y camisa de Javier el Kid. Adrián hablaba en voz baja. Quiso cortar de nuevo ahora en el hombro, pero Kid lo detuvo, sabía que corte era el siguiente. Primero en el pie. Luego en el abdomen, el tercero en el hombro. Detuvo el corte en el hombro, pero con su mano, la navaja de barbero hizo un corte a lo largo de la mano de Javier, cortando los tendones, los dedos bajaron sin voluntad, esos dedos no volverían a subir motu proprio. Empujo el brazo de Adrián y la navaja cayó y se quebró del lado del mango de plástico. Ambos corrieron en sentidos opuestos. Primer corte, antes de amenazar. Segundo corte mientras se apropian de los objetos ajenos. Tercer corte y corremos.
sábado, 13 de enero de 2024
La Niebla
El día comenzaba para Javier, afuera una densa niebla no permitía ver más allá de cuatro metros. Un dolor de cabeza empezaba también a dar señales de que sería un mal día. Al salir de casa a las cinco con quince minutos, la madrugada del jueves, tres dias antes de terminar el 2023, Javier tomo dos cafiaspirinas para poder aguantar el dolor de cabeza que apenas iniciaba, pero iba incrementando a cada minuto, la niebla cubría cada calle de la ciudad, el dolor de cabeza bajaba a cubrir cada pensamiento de Javier, el materialista de los ojos grises. Salió de casa. La densa niebla agravaba sus afecciones respiratorias y le era cada vez más difícil moverse en la oscuridad de la madrugada. Se encaminó por la calle Rufino Tamayo, donde esperaba el camión que lo llevaría su empresa para pasar doce largas horas de turno laboral. El camino para tomar el camión iniciaba en la calle Salvador Dali, caminaba dos calles hasta llegar a la calle Pedro Coronel, donde se encaminaba con dirección al noreste (atravesando el parque Rufino Tamayo), hasta llegar a la Rufino, de ahí caminaba cuatro calles al sur hasta llegar ala Avenida Yepomera donde lo esperaba el camión. Al dar la primera vuelta se estremeció por el sonido de un barandal recorriéndose sobre su raíl. la niebla era más densa y el dolor de cabeza más fuerte. Avanzaba ahora por la Pedro Coronel y antes de llegar al parque (donde varios trabajadores se cruzaban y saludaban), no vio a nadie, bueno, algo normal, con la niebla de este jueves, el jueves de los inocentes. Dio los buenos días sin esperar respuesta. No la hubo. De momento. Casi al salir del parque se volvió a estremecer con el chirrido de un columpio sobre sus goznes y la herrumbrada cadena que lo sostenía. Al mismo tiempo de ese chirrido en su espalda, un frío aire le paso por la nuca con un susurrante buenos días. Giró sobre sus talones. Nada. Nadie. Siguió adelante con el viento gélido hasta llegar a la Rufino. - Buenos días-, volvió a escuchar ahora más claro. Esta vez no se estremeció. Simplemente devolvió el saludo. La niebla más densa el dolor de cabeza avanzaba, y la dificulta para respirar aumentaba a cada paso. -Buenos días, Kid- dijo la niebla desde ningún lado - ¿Quién eres?- quiso saber Javier desde los tiempos de la secundaria cuando iniciaba en las pandillas, quería que le dijeran así, Kid. El chico, asalto a varias personas en esa misma calle que ahora caminaba. Agazapado detrás de la última palmera antes de salir del parque, salía con una navaja de barbero. Una navaja grande y afilada cortando para después amenazar, robar y correr. -Hola Kid- volvió a decir la niebla desde todos lados. Desde ninguno. Al frente una navaja de barbero brillo entre la niebla. Era una navaja pero nueva, con mango de plástico. No de madera. -¿que chingados quieres, quién chingados eres?, cabrón, sal- pero no había nadie, nadie que pudiera ver, solo la densa niebla y el dolor de cabeza que casi podía verlo, más que sentirlo. Sintió un frío aire que entro por debajo a la altura del tendón de Aquiles en la pierna izquierda. La navaja ya no estaba frente a él, ahora tirada a un lado de su pierna y el frío entraba por un corte en el pantalón justo donde sentía el frío, la sangre corría por su pierna. - ¿ya no eres tan bravo ahora Kid? ¿Cuántos años pasaron, veinte? -¿qué putas quieres? - Todo Kid- ahora Kid reconocía la voz, la voz del Yesca. -Entonces se fue y regreso- Pensaba Kid -se fue cuando pensaba que habíamos terminado, el día que del susto la señora cayó y no se movía-. - No la matamos, Adrián- le dijo a la niebla, y el dolor de cabeza crecía casi podía tocarlo - solo se desmayó, éramos unos niños, pensamos que había muerto, pero no fue así- - No vengo por eso, Javis- susurraba Yezca, ahora una silueta frente a Javier - Siempre quisiste ser superior a mí- (no era cierto) - Al final de la semana tú te quedabas con lo mejor ¿Qué me dejabas a mí?- Ahora el frío entraba por el costado de su cuerpo, un corte limpio cortó la chamarra, sudadera y camisa de Javier el Kid. Adrián hablaba en voz baja. Quiso cortar de nuevo ahora en el hombro, pero Kid lo detuvo, sabía que corte era el siguiente. Primero en el pie. Luego en el abdomen, el tercero en el hombro. Detuvo el corte en el hombro, pero con su mano, la navaja de barbero hizo un corte a lo largo de la mano de Javier, cortando los tendones, los dedos bajaron sin voluntad, esos dedos no volverían a subir motu proprio. Empujo el brazo de Adrián y la navaja cayó y se quebró del lado del mango de plástico. Ambos corrieron en sentidos opuestos. Primer corte, antes de amenazar. Segundo corte mientras se apropian de los objetos ajenos. Tercer corte y corremos.
domingo, 14 de agosto de 2022
Bax
Cuando
Julio encontró a Bax muerto, entendió lo de los gorriones que habían invadido
el patio trasero de su casa.
《¿Psicosis? 》pensaba《no, no es psicosis》.
Bax,
el Beagle que había encontrado junto a su novia, ocho años atrás cuando
regresaban a casa después de un viaje por carretera. Ahora muerto en el rincón
del patio trasero ¿Por qué no lo había visto antes? El olor de un perro muerto
es insoportable durante el verano y un verano donde las temperaturas suben
hasta alcanzar los cuarentaicinco grados en la escala de los centígrados.
Ahora
muerto al lado de su casita de madera un poco gastada por los siete años que la
Bax la ocupó.
《Psicotrópico. No, psicotrópico no es》
Era
un saco de huesos cuando lo encontraron. Rocío lo vio primero, detrás de un
montículo de tierra formado dentro de un terreno entre dos casas. Julio fue a
por él y Perro-Callejero ni si quiera se esforzó en escapar de las manos
de su futuro dueño. Bueno en ese momento no pensaba en ser dueño de Perro-Callejero,
solo quería rescatarlo habían pensado en ponerlo en adopción, vacunarlo y
ponerlo en adopción.
Vacunarlo,
bañarlo y ponerlo en adopción.
Vacunarlo,
bañarlo, esterilizarlo y ponerlo en adopción.
Ponerlo
en adopción seguía siendo el final del plan para con Perro-Callejero,
pero sabemos que siempre mentimos mejor, cuando nos mentimos a nosotros mismos.
《¿Psicótico? No, Psicótico no》
Pasaron
aproximadamente dos horas y ahora Perro-Callejero paso a ser Baxtter Bernardo
el Beagle. Bax para los amigos.
《 ¿Psicofonía? Probablemente, pero no. psicofonía no es》
Dos
meses atrás había llegado el primer gorrión al patio de Julio. Por su puesto
que no lo notó ¿Quién nota la presencia de un chilero? Todos los días vemos
muchas aves de este tipo en todas partes. Así que ver un gorrión fue algo que Julio
pasó desapercibido. Ni cuando llegaron tres ni cuando llegaron cinco o cuando
al cambiar el agua del bote rojo de Bax, aventándola hasta el fondo del patio,
volaron alrededor de quince gorriones para no ser bañadas con el agua. Aun ahí
no se había dado cuenta que cada día aparecían uno o dos gorriones mas en su
patio.
《¿ Psicrolítico?
No, psicrolítico no, esa palabra ni existe》
Llenar el plato de comida de Bax era más
complicado cada mañana, ya que con cada a amanecer parecía que hubiera veinte
aves nuevas en el patio, en el techo, en los cables para tender la ropa, en el
tejaban para cubrir la herramienta, en el piso, sobre la ventana. Gorriones por
todos lados. Psicoanalítico pensaba Julio no psicoanalítico no es,
estoy cerca lo sé. Julio no se había sentido bien desde que Chio hizo sus
maletas. Ahora no recordaba cuando había sido la última vez que había salido de
casa, y no sabía si algún día lo volvería a hacer. Jaja tengo suficiente
despensa para pasar todo el maldito verano, el otoño y quizá el invierno aqui.
Bax tiene suficiente comida para que YO pase todo lo que resta del puto año
aquí. Vete al diablo Chio. Vete al diablo.
《Psicotomo es un canal de YouTube,
pero estoy seguro que es algo así, ya mero Julio, ya mero》
En realidad, Julio solo escuchaba a Bax
correr por el patio, pero ¿de verdad era él quien corría? Bueno, llenaba su
plato en la mañana, y por las tardes volvía a agregar un poco más de croquetas,
pero ¿verlo comer? verlo comer hacia días que no lo veía comer ¿desde cuándo
no te he visto, maldito perro?
Chio se marchó a principios del verano, hoy
toca un verano sin ti.
Entonces ¿Cuándo había sido la ultima vez
que Julio vio a Bax? Salió a buscarlo, pero la mirada de alrededor de ciento
cincuenta gorriones con sus pequeños ojos lo intimidaron y decidió volver dentro.
Tomo de nuevo el libro que estaba leyendo miro por encima de las letras, en
verdad no tenia ganas de leer nada acerca de un hombre que su vida se ha hecho
solitaria y se compara a si mismo con un lobo de la estepa, un lobo estepario.
《¿Psicolobo? Pensaba burlonamente no creo
que sea eso》
Salió de nuevo en busca de Baxter Bernardo
el Beagle y nueva mente aparecieron los ciento cincuenta o doscientos gorriones
amenazándolo con esos trecientos o cuatrocientos ojos, siguiéndolo con la
mirada a cada paso que daba, acosándolo, intimidándolo. Caminó hasta la esquina,
donde el patio daba vuelta desde ahí vio a Bax al lado de su casa, miro el
plato y estaba lleno -no has venido a comer, debes tener sed y no hambre- siguió
adelante para invitarlo a correr como en los viejos tiempo.
– Psicopompos – Grito y giro sobre sus
pies – son psicopompos– les gritaba, asustado, a los gorriones – pero solo es
un perro ¿Qué hacen aquí? –.
Corrió a su cuarto, cerrado con seguro, no
quería que Chio entrara, si acaso intentaba volver, o pensaba en hacerle un
poco más difícil encontrarlo colgado en su habitación.
《Psicopompos Ahora todo estaba claro son
psicopompos y vienen por mi》
Camino hasta donde estaba Bax acostado ahora
huesos sin saco, solo huesos los tomo entre las manos y acompaño a los
gorriones.
jueves, 17 de febrero de 2022
cambio de horario.
sábado, 13 de noviembre de 2021
La bruja de la tercera
Cuando estaba en la
primaria había un compañero que se llamaba "Pedro" no diré su nombre
por la seguridad de su familia.
Pedro iba conmigo en
desde primer año de primaria hasta tercero, cuando murió después de estar
enfermo casi cuatro meses. Era un niño con sobrepeso y muchos niños se burlaban
de su físico. No era mi amigo, pero yo sentía un poco de empatía con él ya que
yo tampoco tenía muchos amigos, nunca fui popular ni muy social. Casi a finales
del segundo año me decía que su vecina era una bruja y que le tenía mucho
miedo. Miedo a que les hiciera algo a él o a su familia. Al final la señora
resultó que si, en verdad era una bruja y desapareció como tal.
Cuando inició el tercer
año de primaria yo veía que "pedro" había bajado un poco de peso,
bueno, fueron dos meses de vacaciones y muchos niños se van de vacaciones, pero
algunos se quedan a trabajar para ayudar a sus papás, ya sea con labores de la
casa o alguno un trabajo para generar más ingresos y ayudar económicamente,
este era el caso de "pedro" algunos niños comentaban que sus padres
eran unos abusones por ponerlo a trabajar tan chico, "es solo un
niño" decían.
En una ocasión se
acercó a mí, fue un poco antes del desfile de la independencia de México, y me
dijo que no, su vecina no era para nada una bruja, que ahora eran amigos y que
de hecho estaba trabajando con ella para ayudarle a sus papás con los gastos de
la casa. "Incluso me está ayudando con mi peso" dijo pedro mientras
se tocaba la panza con ambas manos, dando unos golpes suaves como si de un
tambor se tratara.
Paso el desfile de la
independencia, luego los bailables por la revolución y ahora "Pedro"
se veía más delgado, incluso dos niñas, Yolanda y Claudia, las más populares
del tercer año se pelearon porque ambas querían ser acompañante de
"Pedro" en el tradicional baile en esa ocasión habían elegido
"La Segunda de Rosales" para bailar.
Para cuando llego
diciembre (y sus posadas) pedro tenía un físico más que delgado, ahora se veía
más cansado, siempre con ojeras, parecía que estaba trabajando mucho o quizá
había empezado a meneársela y se había convertido en un hábito. Su madre había
empezado a preocuparse y le prohibió seguir "trabajando con Elizabeth, La
bruja de la tercera, como ya algunos niños en la primaria solíamos llamarla.
Pero pedro se negaba a dejar de trabajar con ella decían que tenía que
ayudarlos y que desde que ella le preparaba el desayuno y la cena se sentía
mejor con su cuerpo, "No quiero comer esa comida chatarra que siempre
comía contigo" le decía pedro a su madre, ya que como ambos padres
trabajan siempre dejaban dinero para que los hermanos mayores compraran
gorditas o burritos para el desayuno, y pizza o hamburguesas para la cena
"Ahora estoy comiendo bien, me siento mejor, y con las vitaminas que Liza me da ahora me
siento con más energía. Y tenía razón
mientras sus hermanos seguían con problemas de sobre peso, Pedro pasó de ser un
"Come Lonches" a ser un "Carita" en menos de tres meses,
pero ahora para diciembre su aspecto macilento le había quitado ese título de
"Carita".
Para el intercambio de
regalos por el día del amor y la amistad, las niñas del grupo no sabían cómo
dejarlo fuera, ya que ahora tenía un aspecto cadavérico. Es impresionante que
tan crueles pueden ser los niños de esa edad. Pero no hubo necesidad de dejarlo
fuera, ya que a principios de febrero dejó de asistir a clases ya que no tenía
fuerzas para levantarse de la cama. Yo no lo vi pero la maestra de nuestra
clase fue a visitarlo y una ocasión durante el receso escuche mientras ella le
comentaba a la maestra del otro curso de tercer año, como era su aspecto
"Parece una esqueleto" decía mi maestra "Quizá se está drogado
con algún solvente, por que de verdad está muy mal, su piel es gris y los ojos
amarillos, el cabello cenizo" creo que tuve pesadillas en algunas
ocasiones, solo de imaginar el aspecto del que una vez fue mi amigo Pedro.
Su familia no contaba
con los recursos para internarlo en algún hospital así que fue en su casa donde
pasó los últimos días, algunos niños, llenos de morbo, pasábamos en nuestras
bicicletas, por la casa de pedro solo porque los niños más grandes nos decían
que se escuchaban los gritos de dolor del pobre niño. Hacíamos como si alguno
de nosotros se nos había caído la cadena de la bicicleta o necesitaba una
reparación justo delante de la casa a ver podíamos oír sus gritos, pero después
nos enteramos que era mentira ya que Pedro no tenía la fuerza para pronunciar
palabra alguna.
Estábamos ahí frente a
su casa, cuando la vi, a la bruja, a Elizabeth, la bruja de la tercera. Ella
subía las escaleras exteriores para subir a su apartamento, llevaba algunas
latas en la mano. La miré, y me miró, y sentí algo, esa tarde fría de marzo de
1998, a mis ocho años de edad, no sabía mucho de lenguaje no corporal, ahora
soy psicoterapeuta y podría interpretar más, pero en su mirada no había
expresión alguna. La Mujer-bruja. No
sentía nada, el niño que ella había "casi adoptado" se estaba
muriendo dos casas al lado y una enfrente, como el movimiento de un caballo en
el ajedrez, Pedro se estaba muriendo y ella no le importaba, nunca se supo que
ella apoyara a sus padres, esto lo supe después, ni lo visitaba, nada.
Para cuando el curso de
tercer año llegaba su fin, los padres de pedro llegaron a hablar con el
director de la escuela. Nos pidieron ayuda porque pedro había muerto la noche
anterior mientras dormía.
Esa misma noche la
bruja desapareció, como cualquier bruja lo haría, la autopsia del niño reveló
que durante algún tiempo había sido envenenado, pero como sus padres nunca lo
llevaron a un doctor, quizá por miedo a las preguntas que pudieran hacer, o
quizá solo porque no tenían los recursos económicos para hacerlo, nunca lo
supieron.
La bruja se fue de esa
casa y ya nunca se supo más de ella, aunque no era una bruja como las conocemos
en películas o cuentos, los niños de mi barrio siempre le tendrán miedo a la
bruja que asesino a un niño inocente.
martes, 3 de noviembre de 2020
La Segunda de Ugarte
Seguí caminando hasta llegar al callejón Victoria donde vi una silueta moverse, era demasiado diminuto como para ser un niño jugando en la calle a esa hora de la noche. Cuando llegue a la esquina pensé que vería una pandilla de niños jugando y uno de ellos había corrido al verme, pero no fue así lo que me encontré fue un par de círculos amarillos que me miraba fijamente. Era un gato blanco con manchas negras y amarillas que se encontraba a la mitad de aquel oscuro callejón, debido a su tono tricromático supe que se trataba de un gato hembra. Me acerque para acariciarlo, el gato no se movió y se me hizo un poco raro, ya que por regular los gatos huyen cuando alguien se acerca demasiado. Pensé que quizá era un gato de hogar y que esa noche el dueño no lo espero a dormir y el gato no tuvo mas remedio que dormir en la calle, quizá al día siguiente olería a humo de chimenea y el dueño tendría que darle un baño.
Me pare un paso (quizá dos) antes de poder acariciarlo y vi que me miraba fijamente luego miro detrás de mi y de nuevo puso su mirada en mí como invitándome a mirar algo de tras de mí. No vi nada. Gire mi cabeza de nuevo a donde se encontraba el gato pensando que ya no lo vería, pero ahí estaba, como insistiendo que mirara algo repetí el movimiento, pero de nuevo no mire nada. Cuando volteé hacia el gato, este emprendió una lenta marcha, paso por mi y siguió caminando, viro su diminuta cabeza y miro de nuevo al frente como indicándome el camino.
La seguí. Entramos al callejón y pude distinguir, gracias al destello que hizo una lampara, a un grupo de tres niños de aproximadamente seis y ocho año que jugando al final del callejón, uno de ellos era una niña, traía un vestido blanco . ¿Qué raro, es muy tarde para que tres niños estén solos a esta hora? Pensé, pero quizá sus padres estaban cerca cuidando de ellos a través de alguna ventana. Seguí caminando.
Ahora la niña del vestido blanco tenia al gato en sus manos, lo levanto como si se tratase de la presentación del hijo del rey de la selva en aquella película de Disney, los niños dieron un paso al frente y se pararon frente a ella. La lampara volvió a destellar y pude notar que en el suelo entre los dos niños y la niña se encontraba algo escrito pero no pude distinguir de que se trataba. La niña bajo al los brazos y luego los alzo de nuevo con un movimiento brusco. Los dos niños alzaron sus brazos extendieron sus manos mostrando sus palmas, uno de ellos tenia la mano... solo pude ver dos dedos en ella, era el pulgar y el otro era como un pico deforme por la unión de tres dedos. Parecía una especie de tenaza. la niña del vestido blanco hizo de nuevo el movimiento brusco y el gato se sacudió de nuevo, con una mirada de miedo y tristeza.
Los dos niño miraron al suelo, bajaron y alzaron de nuevo sus manos. el destello de luz de la lampara me permitió ver que era lo que estaba escrito en el suelo, eran palabras sin sentido, palabras que jamas había visto, palabras que tan solo de intentar leerlas era un castigo, llena de consonantes y pocas vocales. los niños mirando al suelo susurraban algo que no alcancé a escuchar quizá intentando leer las palabras escritas en el suelo de aquel oscuro callejón Victoria. La niña volvió a sacudir al gato y los niños dieron un paso atrás. Entonces la niña del vestido con el gato en sus manos lo puso frente a ella para luego moverlo de a la izquierda como enseñándolo al niño que tenia la tenaza de mano, luego a la derecha como presentándolo con el otro niño, este parecía un poco mayor. lo levanto nuevamente ahora con un movimiento no tan brusco, el niño que era mayor levanto algo del suelo, un reflejo me hizo comprender que se trataba de un cuchillo que parecía viejo, el mango era de metal y parecia que tenia algo grabado. Lo levanto como si quisiera cortar algo que estaba justo encima de él. Ahora un destello de luz y pude ver las las palabras con mas claridad, esas palabras tan fuertes en mayúsculas y llenas de consonantes que era imposible pronunciarlas: MHLYUM, SLVTORE, UHMBRHA, CHTUL... VRMS. Pude ver que no solo en el piso se encontraba escrito sino en todo al rededor: en la pared del callejón, en las casas, en las ventanas, tambos de basura.
La niña del vestido volvió a poner el gato frente a ella, el niño tenaza puso su mano de bajo del felino y el niño que era mayor corto la cabeza el animal. El chorro de sangre cayo sobre la tenaza el niño. La cabeza del gato rodó hasta quedar frente a mí con los ojos abiertos, esos ojos amarillos que aun veo en mis sueños.
Quise correr pero mis piernas no me respondían, la niña tiro el cuerpo del gato al suelo donde un charco de sangre lo esperaba el niño levanto su tenaza y los otros dos la miraron como esperando que pasara algo. Corrí por donde había llegado, tropecé, pero no escuche nada, solo la risa de un niño, pensé que uno de ellos me había escuchado y venia hacia mí. Me levante y mira hacia atrás, no había nada, solo un gato que me miraba fijamente, un par de pequeños ojos amarillos de un gato blanco, un gato blanco con manchas amarillas y negras. Era una gata.
miércoles, 2 de octubre de 2019
Todos los Cameos de Stephen King
Cameo
Un cameo es la aparición breve de una persona famosa en una película, ya sea representándose a sí mismo o a un personaje sin nombre, el cual probablemente no tenga importancia en la trama.Lista de Cameos
1. En Knightriders, junto a su esposa Tabitha King, interpreta a "El hombre del sandwich"
2. En 1982 innterpretó a Jordy Verrill un grangero infectado por una extraña planta de otro planeta en la película Creepshow.
19. Como Mr. Ring en la adaptación de Gotham Coffe, basada en el relato corto publicado en Everything´s Eventual. Solo podemos escuchar su voz.
20. Nuevamente King hace una aparicion donde solo se puede escuchar su voz leyendo las noticias, en Diary of the Dead.
21. En el episodio tres de la tercera temporada de la serie Sons of Anarchy da vida a un personaje al cual llaman Bachman, no se si se les haga conocido este nombre.
22. Para la segunda temporada de Under the Dome, historia escrita por él, aparece como el cliente de un café.
23. Nuevamente, en la serie de Mr. Mercedes, el escritor vuelve a repetir su papel como el cliente de un café.
24. En It Chaper Two aparece como vendedor en la tienda donde se encuentra Silver (bicicleta de Bill).































